Sólo en raros casos –aproximadamente un 10%- la enfermedad es familiar, en cuyo caso la posibilidad de que un hijo sea portador de la alteración genética que provoca la enfermedad es del 50%. En los casos restantes –la inmensa mayoría-, aunque existen algunos factores genéticos que pueden asociarse a un mayor riesgo de padecerla, la enfermedad se considera esporádica, es decir, de aparición independiente a la existencia o no de casos en la misma familia.